Biografía

Nací en Verín (Ourense) en 1978.
Viví mi infancia en Lubián (Zamora), cursando estudios primarios en el C.R.A. Tuela-Bibey. Mi padre se dedicaba a la fontanería y mi madre llevaba uno de los tres bares del pueblo.
Con catorce años volví a Verín para estudiar secundaria en el Instituto Xesús Taboada Chivite, salvo el segundo año, que estuve internado en el Colegio Diocesano Pablo VI de La Rúa (Ourense)
En 1997 ingresé en la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra (Universidad de Vigo). Dos años después me trasladé a Madrid, terminando la carrera en la Universidad Complutense de Madrid el año 2003.
Después de la licenciatura viví un año uno entre París y Lézignan-Corbières (Francia) y después volví a instalarme en Madrid. Durante cuatro años compaginé la pintura con trabajos en la construcción, monitor de tiempo libre, mozo de almacén o revisor de separación de residuos en campañas de reciclaje para el ayuntamiento, entre otros.
En 2007 comencé a ganar concursos de pintura, lo que me permitió dejar los otros trabajos en el plazo de un año.
En 2010 fui seleccionado en la cátedra Francisco de Goya que imparte en Ávila Antonio López García. Ese mismo año salí a pintar a las puertas del Museo del Prado con un cuadro de 180 x 195 cm. Comenzaron entonces una serie de propuestas de exposición y compra activando mi actividad como pintor.
Una de estas propuestas se formalizó en 2011, cuando en París, en la galería Detais, hice mi primera exposición individual con diez cuadros sobre tres museos de Madrid: Prado, Thyssen y Reina Sofía.
En 2013 la Académie des Beaux Arts de Paris me seleccionó como miembro artista para la Casa de Velázquez de Madrid, obteniendo el premio Georges Wildenstein por el paso por la institución.

“Hay veces que miro, intento retener lo que veo, voy a la paleta, mezclo la pintura… y cuando voy a tocar la tela con el pincel ya no me acuerdo del matiz que estaba buscando”

Alberto Martín es un artista anacrónico porque su arte -la pintura- es esencialmente anacrónico. A partir de esta simple constatación la pintura se le ofrece a Martín Giraldo como un espacio de resistencia en el que cabe la posibilidad de aspirar todavía a alcanzar lo imposible. Si será Alberto consciente del carácter imposible de su ingente tarea que en un momento de la conversación llega a decir: “Hay veces que miro, intento retener lo que veo, voy a la paleta, mezclo la pintura… y cuando voy a tocar la tela con el pincel ya no me acuerdo del matiz que estaba buscando”. Y aún así hace lo que hace, con la alegría de aquel que se hace fuerte al resistirse a las imposiciones físicas del tiempo que nos ha tocado vivir y del espacio que, nos guste o no, ocupamos..

Antonio José Pradel Rico